Funciones del franquiciador

¿Como ser franquiciador de mi empresa?

Si una empresa decide optar por el modelo de franquicia como planteamiento de expansión y de cobertura de nuevos mercados, como franquiciador, tendrá que hacerlo partiendo de una filosofía de desarrollo claramente diferencial y característica. No solo se trata de crecer, sino de compartir todos los esfuerzos de crecimiento con otras empresas y ello sólo será posible a través de relaciones y acuerdos equilibrados basados en el beneficio para ambas partes. En definitiva, se trata de saber cumplir las funciones del franquiciador.

Desde esta perspectiva, franquiciar no es la simple concesión de derechos de uso de marca y de distribución exclusiva en una zona de determinados productos fabricados y/o comercializados por la empresa. De hecho, identificar así una franquicia es erróneo de todo punto ya que las relaciones empresariales entre franquiciador y franquiciado y los elementos que la componen resultan mucho más complejos.

Como en cualquier otro acuerdo de asociación entre empresas jurídica y económicamente independientes, una relación de franquicia conlleva una serie de obligaciones y derechos para ambas partes que, a modo de directrices de funcionamiento, quedarán reflejadas en el Contrato que se otorgue. Es la relación entre franquiciador y franquiciado.

Es evidente que las obligaciones a las que ineludiblemente hará frente todo empresario que desee explotar una u otra franquicia resultarán numerosas, pero no menos cierto será que la empresa que opte por la concesión de franquicias tendrá que acometer una serie de funciones para que todo se desarrolle por los cauces deseados.

Bastará, en cualquier caso, un simple vistazo a las obligaciones operativas y funcionales del franquiciador para comprobar que todas ellas, o al menos la gran mayoría, habrían de ser igualmente acometidas, optase o no la empresa por la alternativa de la franquicia en un programa de expansión.

El franquiciador, en el ejercicio de sus funciones, adoptará diversos papeles, todos ellos relevantes de cara a la consecución de los objetivos inicialmente previstos por las empresas asociadas. Entre los más destacados están:

  1. El franquiciador como promotor del concepto de negocio.

funciones franquiciador
En primer lugar, un franquiciador será ante todo quien haya creado, estructurado y organizado un determinado concepto de negocio y lo haya probado con éxito durante suficiente tiempo. La progresiva adecuación conceptual a las exigencias del mercado posicionará al empresario de cara a su posterior expansión en franquicia, que será posible, claro está, si la actividad gozase de condiciones de viabilidad y hubiesen podido comprobar previamente. Sin estas premisas fundamentales, no tendrá sentido el término franquicia, que encontrará en la constatación del éxito de una actividad empresarial su pilar fundamental.

Pero con independencia de la creación y experimentación de un cierto concepto de negocio y de las acciones necesarias para el desarrollo de la red, el franquiciador tendrá que crear y estructurar una organización capaz de otorgar un valor añadido a todo franquiciado. No en vano, su éxito empresarial pasará siempre por el éxito de todas y cada una de las unidades franquiciadas que integren el colectivo.

  1. El franquiciador como creador de la red de distribución y/o servicio.

Evidentemente otra de las funciones del franquiciador será la que haga referencia a todas las acciones que sea preciso acometer para crear la cadena y dar entrada en ella a las diversas unidades de negocio que fueran a operar homogéneamente bajo la misma marca.

Crear la red de franquicia supondrá una asignación importante de recursos financieros y humanos, pero siempre sensiblemente inferior a la que se precisaría en un desarrollo sucursalista. Quizá sea en el desempeño de las funciones de creación de la red donde la asistencia del franquiciador se haga más evidente. Aspectos tales como la selección del franquiciado ideal, estudios localizacionales, asignación de zonas de exclusiva, proyectos de adecuación y equipamiento, análisis de viabilidad, búsqueda de financiación, formación inicial, campañas de lanzamiento, etc. son un claro ejemplo de ello.

Con la explotación de unidades propias, el franquiciador experimentará y hará evolucionar las peculiaridades conceptuales de la actividad, adaptándolas a las directrices y exigencias del mercado, pero en ningún caso podrá aplicar los planteamientos asociativos que concedan identidad propia al sistema, al requerir para ello el desarrollo del concepto y comercialización del producto o servicio por parte de esos empresarios independientes que serán los franquiciados.

  1. El franquiciador garante de la originalidad e innovación del concepto.

Todo franquiciador desempeñará el papel de manager de la red lo que se manifestará a través del mantenimiento y desarrollo, por una parte de la originalidad e interés del concepto y, por otro, de la rentabilidad de las actividades empresariales de los franquiciados.

  1. El franquiciador protector de la imagen de marca.

Igualmente el liderazgo del franquiciador exigirá de éste un importante esfuerzo de cara a la protección de la imagen de marca, verdadero signo de identidad de la cadena y uno de sus principales activos.

  1. El franquiciador animador de la red.

La animación de la red será también una faceta característica de una relación franquiciada, aunque si bien este aspecto hará necesaria la disposición de fluidos canales de comunicación entre las partes que pongan de manifiesto la conveniencia y efectividad de una información constante, de adecuados y continuos programas de formación y, por supuesto, de las estrategias de promoción y difusión del negocio en su propio mercado.

  1. El franquiciador controlador de la gestión franquiciada.

Probablemente el elemento más característico de un sistema de Franquicia, el control de la gestión, encontrará su fin prioritario en la detección de debilidades que puedan hacer peligrar los resultados inicialmente previstos. Será obligación por tanto del franquiciador, plantear adecuados soportes internos de gestión que hagan posible un seguimiento individualizado y permanente de la actividad de cada centro de venta. Esta recopilación de información permitirá a la central la elaboración de estadísticas de enorme utilidad e interés para el conjunto de la red, al tiempo que constituirán una excelente base de datos para la presentación de los denominados estados financieros medios a todo potencial candidato a la Franquicia.

  1. El franquiciador asistente del franquiciado.

Ante todo, un proyecto de Franquicia ha de enfocarse desde la perspectiva de estrategias empresariales perfectamente definidas. Estrategias que, concretándose en numerosos aspectos de gestión y mercado, hayan sido aplicadas con éxito por el franquiciador a través de una o varias unidades de negocio.

Los planes de asistencia no serán más que una manifestación de las tácticas con las que el franquiciador persigue abordar el mercado y desarrollar sus funciones de creación, organización y desarrollo de la red de puntos de venta. Los servicios en los que se concreten los planes de apertura y asesoramiento de gestión delimitarán el ámbito en el que la central de Franquicia podrá hacer efectivos sus objetivos y llevar a la práctica los planteamientos de negocio deseados, cuando sea en realidad una empresa independiente la que fuera a explotar el concepto.

Esta asistencia técnica y comercial dirigida al franquiciado vendrá referida no ya s-lo a la apertura y puesta en marcha de una más de las unidades de la red, sino también al apoyo y soporte de gestión del que los franquiciados se beneficiarán durante toda la vigencia de su contrato.

  1. El franquiciador como descriptor de experiencias adquiridas.

Dado que la Franquicia se basa en la reproducción de las técnicas comerciales, operativas, económicas y de dirección-gestión de un negocio en un entorno de características previamente definidas, el franquiciador deberá disponer de los soportes adecuados para la transmisión a los franquiciados de su saber hacer.

No será suficiente con disponer de una clara experiencia en el ejercicio de la actividad. Será preciso identificar estas por escrito mediante la configuración de los correspondientes manuales.

  1. El franquiciador transmisor de experiencias.

Pero no sólo tendrá el franquiciador que identificar sus experiencias sino también asegurarse que son adecuadamente transmitidas a los franquiciados y aprovechadas por estos para el beneficio de su negocio.

Para ello el franquiciador se valdrá de los documentos de identificación del saber hacer a los que antes nos referíamos, de los sucesivos procesos de formación del franquiciado y de su personal, así como de los servicios en que se concreten los planes asistenciales de la franquicia.

  1. El franquiciador suministrador y factor logístico de la red.

Por último, el suministro a los centros franquiciados, siendo también cometido del franquiciador, no sólo la selección y permanente adaptación del surtido, sino también la negociación con proveedores, la optimización de la gestión de aprovisionamiento y el control de la calidad de los productos y de relación con proveedores.

En resumen, no bastará con que el franquiciador defina un concepto de negocio atractivo y original si no dispone de una estructura organizada capaz de garantizar el cumplimiento de las obligaciones a las que deberá hacer frente respecto a sus franquiciados.

Esta organización del sistema se manifestará en la capacidad del franquiciador para controlar y animar su red, para asistirla y proveerla. Solo así podrá poner de manifiesto la efectividad de su liderazgo. Todo empresario que se plantee el desarrollo de un proyecto para franquiciar su negocio habrá de perseguir su propia capacitación para el ejercicio de las funciones más ineludibles, así como observar la dotación y disponibilidad de los medios más adecuados. Las claves del éxito: originalidad conceptual, igualdad de las partes, mantenimiento de la relación, permanente adaptación y, como no, la buena fe de las partes.