El contrato de franquicia: las 5 claves esenciales

La relación entre franquiciador y franquiciado consiste en que el primero cede al segundo el derecho a usar su marca. Así, el franquiciado compra la idea del negocio inicial, puesto en marcha por el franquiciador. Y, como en toda transacción, debe haber un contrato que regule esa adquisición. Es lo que se conoce como contrato de franquicia. Aquí os facilitamos los 5 elementos esenciales para entender este tipo de contratos.

¿Cuál es el marco legal del contrato de franquicia?

El hecho de que no haya una ley específica para la franquicia no significa que esta no tenga unas legislación clara a las que someterse. De manera esencial, las normas que regulan la relación de franquicia y, por tanto el contrato de franquicia, emanan de la Ley de Comercio Minorista y su Artículo 62 y del Real Decreto 201/2010, de 26 de febrero, por el que se regula el ejercicio de la actividad comercial en régimen de franquicia y la comunicación de datos al Registro de Franquiciadores.

Además a través de otras leyes podemos encontrar legislación adicional que regula determinados aspectos de dicho contrato de franquicia. Así, podemos destacar la ley y el reglamento de defensa de la competencia, así como legislación europea.

Por lo tanto, tanto el franquiciador como el franquiciado tienen una serie de derechos y obligaciones implícitas a su relación. Una relación que queda regulada mediante un documento escrito, de obligado cumplimiento durante su vigencia.

Para arrojar algo de luz sobre el contenido del contrato de franquicia, te detallamos a continuación sus 5 elementos fundamentales y que todo contrato de este tipo debe incluir:

  1. Condiciones de la franquicia
  2. Know how y formación
  3. Asistencia comercial y técnica
  4. Condiciones de pago
  5. Duración de contrato

1. Condiciones de la franquicia

Esto es, la manera en que el franquiciado va a hacer uso de la marca. Habrá ciertas acciones que tendrá que llevar a cabo por petición expresa del franquiciador. Y otras que estarán prohibidas. El fin es que todas las franquicias de la firma muestren una imagen unificada y un funcionamiento similar. Además, es importante detallar bien todas las causas que puedan motivar una resolución del contrato de franquicia. Por ejemplo, un incumplimiento reiterado de las condiciones.

2. Know how y formación

Aquí radica el éxito de la franquicia: transmitir la sabiduría que conduce al éxito en un negocio concreto. Hacer las cosas de una manera, y no de otra. El know how es, literalmente, el “saber hacer”. Es el conocimiento acumulado por el franquiciador en base a su experiencia con el negocio. Un conocimiento que se forma con errores y aciertos, moldeándose con cada decisión. Por ello, la formación del franquiciado por parte del franquiciador es vital. Y el contrato de franquicia debe recoger la firme intención de esa transmisión de conocimientos.

3. Asistencia comercial y técnica

Dependiendo del tipo de negocio, el franquiciado necesitará máquinas especializadas o materias primas concretas para llevar a cabo su actividad. En este sentido, puede que sea la central la proporcione esos productos. O puede que el franquiciado tenga libertad para elegir sus propios proveedores. Sea como sea, el contrato de franquicia debe especificarlo. Al igual que el modo de proceder en cuanto a la asistencia técnica de máquinas y equipos de gestión. En muchos casos, el franquiciado no es propietario de esos equipos, sino que los explota mediante leasing o cesión temporal. Debe quedar claro quién se hace cargo de su mantenimiento y reparación.

4. Condiciones de pago

El canon de entrada es la cantidad inicial que el franquiciado paga para reservar la franquicia. Algo así como dar la entrada para la compra de un piso. Cubre ciertos conceptos como la formación inicial por parte de la central o el asesoramiento continuo. Mientras, el royalty es el porcentaje fijo que el franquiciado paga al franquiciador según los beneficios que le reporta el uso de su marca. Son conceptos cuya forma y condiciones de pago deben quedar explícitamente detalladas en el contrato de franquicia. Solo así se podrán evitar malentendidos y litigios.

5. Duración del contrato

Es habitual que los contratos de franquicia duren cinco años. Aunque, como en todo, aquí también hay excepciones y muchas franquicias tienen sus periodos concretos. ¿Qué pasa una vez finalizado ese periodo? Pues, o se deja la franquicia, o se renueva. Aunque por lo general, y tratándose de un negocio que funciona, es habitual solicitar la prórroga automática de la licencia. El contrato de franquicia debe recoger la duración mínima de la licencia, así como las condiciones de las sucesivas prórrogas.

En resumen, el contrato de franquicia es el documento que regula la relación franquiciador-franquiciado. ¿Su objetivo? Evitar conflictos y confusiones entre partes, guiando de la mejor manera la actividad de la franquicia mientras esté vigente.

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