¿Puedo franquiciar mi empresa?

¿Es mi empresa

Qué debemos analizar

A través de este artículo podremos vislumbrar si nuestra empresa está en condiciones de franquiciar. puedo franquiciar Para ello será preciso realizar un análisis de viabilidad previo que nos responda a la pregunta de si puedo franquiciar. Por este motivo,  debemos confirmar que poseemos los requisitos necesarios para hacerlo en aquello que se refiere a los siguientes aspectos:
  • Concepto de negocio.
  • Mercado de actividad.
  • Producto o servicio.
  • Y, por supuesto, nuestro propio know how.
Esta actividad de análisis es siempre previa a la elaboración de todo proyecto de franquicia, ya que su objetivo es demostrar que estamos en condiciones de franquiciar nuestro negocio. Además, nos anticipará la definición del conjunto de estrategias a seguir durante el desarrollo y puesta en marcha del futuro proyecto de franquicia. Por último nos da las claves sobre cómo debemos franquiciar nuestra empresa, paso que deberemos abordar una vez sepamos que tenemos estos requisitos cumplidos. Los aspectos que deben evaluarse y analizarse en este estudio de viabilidad incluyen los siguientes elementos:
  1. Análisis del sector.

Es de vital importancia para saber si puedo franquiciar conocer el sector de actividad en el que opera nuestra empresa. El objetivo es conocer:
  • A nuestra competencia en franquicia.
  • El volumen de empresas que vienen operando a nivel nacional e internacional.
  • La situación y tendencias de este sector.
Analizaremos a través de datos la situación del sector: el grado de madurez del mismo y la facturación total del mercado. Este análisis del sector nos ayudará a conocer el potencial desarrollo de nuestro concepto de negocio. Este estudio podrá generarnos un punto de vista más real y objetivo. Además, podrá adelantarnos a posibles problemas que hayan podido tener ciertas marcas dentro del sector de actividad en el que pretendemos operar. Por último nos acercará a la respuesta de si puedo franquiciar mi empresa con garantias.
  1. Identificación de los valores diferenciales e innovadores del negocio.

Una vez realizado el estudio previo del sector podremos conocer si nuestro concepto de negocio aporta elementos diferenciadores al mercado. Ya sea en el propio producto, en el servicio o en la forma de comercializar los productos o servicios objeto de la oferta del negocio. Debes saber que ser Franquiciador supone estar en disposición de ofrecer una serie de ventajas a quienes se acerquen en busca de una reducción del riesgo empresarial que todo nuevo negocio supone. Por lo general, existen dos perfiles distintos de franquiciadores:
  • El que pone en marcha un proyecto en base a una experiencia propia en un determinado sector en el que ya opera.
  • El que sin una trayectoria previa dilatada en el sector donde ha de desarrollarse la franquicia, viene a aportar al mercado iniciativas y elementos novedosos. Estos le diferencian de la competencia tradicional.
  • Por supuesto, hay franquiciadores que cumplen con ambos perfiles.
  1. La marca propia registrada.

Para saber si estamos en condiciones de franquiciar nuestra empresa debemos tener definida la marca. Este aspecto es el que genera o va a generar a medio y largo plazo mayores activos a la empresa franquiciadora. Deberán definirse las características técnicas de todo lo relacionado con la imagen de marca común a toda la futura red:
  • Nombre comercial
  • Logo-marca
  • Tipografía a utilizar
  • Colores corporativos
  • Y por supuesto la formalización de sus correspondientes registros en la OEPM. Todo Franquiciador debe estar en posesión del registro de la marca o del nombre comercial que licencia a favor de los franquiciados. Destacar en este sentido que es posible ceder marcas o nombres comerciales en trámite de concesión, asumiendo ciertos riesgos.
  1. Definición de la oferta.

Este es un punto clave a la hora de evaluar si podemos franquiciar nuestra empresa. Si lo que pretendemos es lanzar una franquicia a nivel nacional, la cobertura en el suministro del producto es clave. Por problemas de suministro o falta de producto muchas enseñas han desaparecido. Conviene siempre realizar una primera diferenciación entre servicios y productos:
  • Para los servicios debemos detallar cuáles son, con su correspondiente precio al público y la forma de prestación de los servicios en sí.
  • En el caso de los productos debemos marcar las fuentes de suministro de la potencial cadena de establecimientos: central de compras, proveedores autorizados, marcas propias, productos complementarios,… etc.
Estos estudios deben aportar una visión retrospectiva y un análisis prospectivo. Debemos entender en cuanto a la decisión de franquiciar que el nacimiento de la franquicia es:
  • Aconsejable cuando el ciclo de vida del producto está en la fase de crecimiento.
  • Valorable cuando se pone en funcionamiento con un producto en la fase de madurez.
  • Desaconsejable cuando el producto en la fase de caída.
Así mismo, es importante conocer que aunque nuestra oferta sea homogénea a nivel general, en muchos caso deberá ser adaptada al mercado o zona de influencia de cada franquiciado.
  1. Capacidad para prestar asistencia.

Toda franquicia o marca debe tener detrás una central o departamento de franquicias que preste de forma continuada servicios de asistencia a sus franquiciados. El franquiciador por contrato tiene derechos, pero también tiene una serie de obligaciones. Más concretamente, un número de cargas asistenciales tanto durante la apertura del nuevo establecimiento franquiciado como durante todo el período de vigencia contractual. La empresa debe analizar los siguientes aspectos:
  • Cuáles serán sus funciones como central franquiciadora.
  • Qué estructura y personal serán necesarios para garantizar el cumplimiento de sus propias obligaciones.
  • Definición de los procesos de formación inicial y continuada.
  • La concreción de los servicios de asistencia técnica y comercial serán claves en esta fase de análisis.
  1. Definición del perfil personal y profesional del franquiciado.

Para poder franquiciar nuestra empresa debemos tener en cuenta que es necesario que nuestro modelo de negocio sea fácilmente transmisible y reproducible. Por este motivo es clave definir de antemano el perfil profesional, personal y patrimonial del franquiciado tipo. Es posible que nuestro concepto de negocio sea viable y novedoso, pero también que no sea tan viable el encontrar un perfil tan especializado. A veces encontramos negocios rentables, bien gestionados, con una aparente garantía de éxito, pero de una gran complejidad de gestión y exigencia de unos conocimientos previos altamente cualificados. Cuanto más sencillo sea el proceso de transmisión del saber hacer, mejor. Más garantías tendrá el Franquiciador de que el franquiciado comprenderá y será capaz de gestionar y explotar su negocio de forma adecuada.
  1. Centros piloto.

Será preciso analizar las actuales delegaciones o unidades piloto. En el caso de no tenerlas habrá que ponerlas en funcionamiento con el fin de contrastar su operatividad con el concepto de franquicia previamente definido. El pilotaje nos permitirá desarrollar un estudio de procedimiento y método adecuados. Esto nos facilitará trasladar las experiencias de estos puntos de venta a lo que sería un futuro centro franquiciado.
  1. Plan de negocio.

Una vez definido el concepto de franquicia, trasladadas las experiencias del futuro franquiciador y analizado el potencial de zonas para la expansión de la franquicia, realizaremos un análisis de rentabilidad. este debe permitirnos saber si podemos franquiciar el negocio con éxito (informe económico-financiero). Debemos realizarlo en dos direcciones:
  1. En primer lugar, un análisis que nos garantice que la apertura de un establecimiento franquiciado es una opción rentable y segura para el franquiciado. Y que además cuenta con un mercado amplio, estable y con buenas perspectivas de desarrollo.
  2. En segundo lugar, un análisis que nos confirme que la expansión a través de franquicias generará al franquiciador una rentabilidad. Esta debe ser suficiente para mantener la adecuada estructura de soporte, garantizar la correcta difusión de su marca y por tanto asegurar el futuro de la red de ventas.
Será en esta fase donde debamos cuantificar y valorar las cargas financieras de los potenciales franquiciados.
  1. Análisis de la demanda.

Una vez conozcamos la situación del sector de actividad en el que pretendemos operar analizaremos el potencial mínimo de población requerido para la apertura de un centro franquiciado. También el número de clientes potenciales necesario para la rentabilización del negocio. Este análisis nos permitirá conocer entre otras cosas: las características básicas de la zona de exclusividad territorial, las poblaciones en las que podemos ubicarnos y, en definitiva, el número de franquicias que podemos implantar en cada mercado. El objetivo será siempre comprobar la rentabilidad del proceso de expansión en franquicia. Así,  debemos definir un ritmo de aperturas que deberá abarcar un plazo no inferior a los tres primeros ejercicios de funcionamiento de la cadena. Cuando una empresa se plantea su desarrollo a través de este sistema debe llevar implícito el aumento progresivo de sus ventas. Para poder franquiciar, la empresa debe adoptar decisiones sobre dos aspectos que marcarán y definirán su desarrollo:
  • Por un lado, la vía u orientación que seguirá el crecimiento.
  • Por otro lado el cómo se llevará a cabo.

Conclusión

En definitiva, para poder franquiciar, todo concepto de negocio ha de estar suficientemente probado. El mercado o el sector de actividad ha de caracterizarse por su estabilidad, amplitud y rentabilidad. Seremos capaces de aportar al mercado un producto o un servicio diferente, competitivo, completo, homogéneo y estable. Finalmente, todo franquiciador que crea que puede franquiciar debe contar con un saber-hacer práctico y necesario. Por supuesto, fácilmente transmisible, original y dinámico en el tiempo.

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